PORTADA DEL CATÁLOGO DE LA EXPOSICION DE STRASBURGO – 2015

Pocos autores tan renombrados y desconocidos como Tristan Tzara, cuyas obras apenas se han reeditado ni traducido, caso sangrante es el de sus ensayos a cuya ordenación clasificación y corrección dedicó los últimos años de su vida y les dIo formato de libro El Poder de las Imágenes (arte) y Las Esclusas de la Poesía y sin embargo sólo recogidos en las Obras Completas y nunca publicados como obras exentas.

Si añadimos a esto que en algunos círculos literarios es denostado, se le considera un poeta menor y se obvia su carácter de impulsor de las vanguardias, creador de dada, autor de sus universales manifiestos, critico y coleccionista de arte, etnólogo, antropólogo, gran erudito y uno de los promotores del actual Museo del Hombre de París, dramaturgo, conferenciante, activista social y como se ha dicho esencial ensayista, nos hallamos ante uno de los grandes agujeros negros del cosmos poético y literario, ante un gran olvidado.

Otra dificultad para reconocer sus impresionantes aportaciones para la evolución de los conceptos artísticos en el primer cuarto del siglo XX, es que tras su muerte se procedió a la subasta de su extensa biblioteca, y de su colección de obras de arte, vanguardistas y de las colonias francesas, cuyas producciones fue uno de los pioneros en estudiar y propagar. Con todo gracias a su esfuerzo por conservar, y ordenar todo su legado y a la actividad coleccionista de Jacques Doucet, se pudo organizar a finales de 2015 y hasta Enero de 2016, con la inestimable ayuda de algunos eruditos y el apoyo del Ayuntamiento de Estrasburgo una sensacional exposición titulada como su magna obra “Tzara, el hombre aproximado”, y que se puede considerar, junto con la publicación en Flammarion de los seis tomos de las Oeuvres Complètes, edición a cargo de Henrí Béhar, indudablemente uno o el máximo especialista, en literatura de vanguardia, como la mayor aportación para acercar a público y eruditos tan importante vida y tan esenciales obras.

Aunque tardíamente llegó la dicha, el reconocimiento merecido e imprescindible, con esta muestra de Estrasburgo que estaba dividida en tres secciones , que recogen ampliamente gran parte de su obra y legado como ensayista, poeta, crítico y coleccionista de arte, teórico e impulsor de Dada, este hombre comprometido y cuya influencia en el devenir histórico ha sido esencial. Esta dilación en la celebración de esta exposición/homenaje, ha ayudado, como indica en el texto liminar Serge Fauchereau, a desechar las etiquetas, deshacer los infundios y olvidar rencillas personales y hechos anecdóticos, para dedicarse a la exposición y explicación de tan rica y compleja obra. El conjunto recoge libros, manuscritos, revistas, obras plásticas y musicales, correspondencia, fotografías, documentos de todo tipo, arte contemporáneo, los mejores pintores de la época fueron amigos suyos e ilustraron sus libros de poemas, además como pionero en el descubrimiento y aprecio de las artes primitivas, reunió una importante selección de obras de arte colonial de las que fue un consumado erudito y un fervoroso coleccionista.

El catálogo, editado al efecto, recoge textos de algunos de los más expertos investigadores sobre Dada y Tzara, a saber, el ya nombrado, Henri Béhar, Eugen Simion, Frank Knoery, Héléne Besnier, Fabrice Flautez, Savine Faupin, Yaëlle Biro, Clément Chéroux, Ion Pop y Serge Fauchereau. Además en sus 350 páginas, se encuentran preciosas reproducciones de muchos objetos, cuadros, fotos y portadas de libros y revistas y todo tipo de documentos varios. Imprescindible publicación que viene a cubrir el gran vacío existente.

Serge Faucherau hace un sucinto pero selecto repaso de la biografía y obras de Tristan Tzara, resaltando los hechos y textos más relevantes. Henri Béhar con su indiscutible liderazgo en la materia, titula su enriquecedor texto con el sugerente “Tristan Tzara, la revolución poética”, interesante descripción, crítica y análisis de las numerosas aportaciones de nuestro autor y su movimiento en el desarrollo de los conceptos artísticos del siglo XX, haciendo hincapié en su teatro como precursor del absurdo, en sus innovaciones formales y tipográficas, en la elaboración del concepto de poesía del conocimiento como síntesis entre la poesía -actividad del espíritu y poesía- medio de expresión y de la fusión arte-vida.

Eugen Simion se centra en los primeros años de Tzara en su educación adolescente y en sus amistades y actividades juveniles durante su estancia en Rumanía, su país natal, sabida es la importancia de las primeras etapas en la conformación de la personalidad del individuo. Tzara, cuyo nombre de pila fue Samuel Rosenstock. nació el 16 de abril de 1895 en Moinesti. pequeña población de Moldavia, región que ya vio nacer a otros grandes poetas rumanos como el romántico Eminescu, el poeta nacional por excelencia, y George Bacovia, simbolista. Trasladado a Bucarest estudió en un instituto que impartía los estudios en lengua francesa, idioma con el que escribiría toda su obra posterior,esta influencia de la poesía francesa y del simbolismo se manifiesta ya en la primera revista que confeccionó en 1912 con su, ya entonces, inseparable Marcel Janco, y que denominaron Simbolo a la que seguiría La llamada. También publico poemas en otras revistas y en 1916 dejó de escribir en su lengua materna. Tzara renegó de estos versos en rumano que, no obstante, fueron recogidos en libro por Sasa Pana en 1934 traducidos al francés por Claude Sernet y Colme Voronca en 1965, existe también, una muy deficiente versión en castellano que les invito a cotejar con la de https://tristantzaraydada.org/primeros-poemas-en-rumano. Como consecuencia de la discreción vital tan propia de Tzara, apenas se sabe de su etapa rumana, que adoraba a su madre y a su hermana, no así a su padre, y que veraneaba entre los bosques de Moinesti. Y es cierto que algunos de los versos e imágenes de estos poemas pasaron luego a formar parte de las obras dadaistas escritas en Zúrich. El estilo y los temas que anuncian el espíritu incendiario de Tzara, que ya aparecen en estas balbuceantes estrofas, firmadas como Samyro, otorgan esa unicidad continuada al conjunto de su obra.

Dibujos de TZARA

Hélène Besnier, desarrolla su trabajo sobre “los libros ilustrados de Tzara”, casi todos, añado yo, de sus 54 ediciones y reediciones, nada menos que 40 van acompañadas de aguafuertes, dibujos e ilustraciones de los mejores artistas de la época, seria prolija la lista, hasta dato relevante del respeto e importancia que todos ellos otorgaban a nuestro poeta. Desde la primera obra dadaista en 1916 a cargo de Marcel Janco “La aventura divina del Sr. Antipirina”, hasta el último con Picasso el experimental en cuanto al formato en círculos concéntricos giratorios “La rosa y el perro” -poema eterno- de 195 pasando por la extraordinaria edición de lujo en tres tomos del poemario “El anticabeza·” profusa y bellamente ilustrada por Miró, Ernst y Tanguy , una joya pionera de esa fusión entre poesía y pintura que daría lugar a los posteriormente denominados libros de artista, ediciones de tiradas limitadas, firmadas y cuyas planchas se destruyen para convertirse en objetos de coleccionismo.

Frank Knoery hace un breve repaso de las revistas editadas por Tzara, quien en las Notas publicadas al final del Tomo V sus Obras completas, incluye un estudio de casi todas las revistas de la época que recoge los guiones que Tzara redactó para varios programas radiofónicos emitidos por la ORTF entre el 5 y el 11 de Julio de 1950. La aportación más interesante de Hnoery es el breve pero sustancioso resumen de los hechos que propiciaron la desaparición de Dada, certificada por Tzara en enero de 1924.

Fabrice Flautez nos aproxima a la faceta más ignorada pero no por ello menos importante de Tzara que es es su profundización en el estudio y “Descubrimiento de las artes llamadas primitivas”, título que abre la recopilación, aún inédita de su ensayos sobre arte “El poder de las imágenes” que impulso su afán coleccionista y fue uno de los artífices en lograr que una sección del Museo de Etnografía del Trocadero, se dedicara a la exposición de piezas artísticas pertenecientes a las colonias francesas, africanas y polinesias, colección que tras su creación en verano de 1935, albergará remodelado palacio de Chaillot y que a aprtir de 2005 entrará formar parte del actual Museo del Hombre en el Quai Branly. La aportación de Tzara, Breton y el muchos de los surrealistas a la aceptación y valoración de este arte popular, “bruto” fue fundamental. El conjunto bibliográfico de Tzara contenía más de 250 títulos dedicados a este arte primitivo, gran parte de él fue recogido por el colecionista y mecenas Jacques Doucet a cuya Bibloteca dedica el catálogo su último escrito,

Savine Faupin se detiene en el fenómeno de los Barbus Müller, esculturas, muchas con barba, de un agricultor llamado August Forestier, cuyo primer coleccionista fue Josef Múller, de ahí su nombre, prototipo de arte bruto y popular también muy reconocidas y valoradas por Tzara y los surrealistas.

BARBUS – MÜLLER

Yaëlle Biro desarrolla su escrito bajo el epígrafe “Compromiso y poesía. Tristan Tzra y las artes africanas y oceánicas”. Como no podía ser menos la pasión suscitada tras su descubrimiento por estas artes que provenían de las colonias francesas, tuvo una gran influencia en la obra de Tzara. Ya precozmente, todavía en Zúrich, tuvo el proyecto de publicar una colección de poemas titulada “Poemas negros” que no llegó a ver la luz, simultáneamente sus primeras obras dadaistas y sus poemas fonéticos contienen reminiscencias de palabras y sonidos que derivan de este interés. Su devoción y dedicación, como estudioso y coleccionista de estas producciones artísticas durante toda su vida, tuvo como colofón la asistencia un año antes de morir al Congreso Internacional de Cultura Africana en Salisbury, muestra también del prestigio que alcanzo como erudito en esta disciplina etnográfica, de la que llegó a ser considerado como uno de los mayores especialistas. Desde Costa de Marfil a Nueva Guinea, Tzara compraba y revendía, exponía y analizaba en definitiva daba a conocer estas maravillas, auténticas manifestaciones del ser humano. Arte prevalente sobre sus caracteres expresivos, cultura, en espíritu puro, con mayúsculas.

REIMIRO .Pectoral de los RAPA NUY, perteneciente a la colección TZARA

El no excesivo aprecio de Tzara por la fotografía, a pesar del valor que le otorga como arte, aun recién nacida, es estudiado en otro capítulo por Clément Cheroux. Así y no obstante, fue uno de los pioneros en reconocer la técnica del fotograma, que consiste en crear imágenes sin cámara colocando objetos sobre papel sensible a la luz, ideada por Christian Schaf y que fue popularizada artísticamente en el siglo XX por Man Ray, que la rebautizó como rayograma, y al que se la había mostrado el propio Tristan, lo que produjo un enojo notable a Schaf. A pesar de ello según Hans Richter, en el Congreso dadaista-constructivista que se celebró los días 25 y 26 de Septiembre en Weimar organizado por Theo Van Doesbourg, al margen d ella Bauhaus pero al que acudieron muchos de sus miembros, Tzara como activista y propagador que siempre fue, enseñó algunos de los trabajos de las páginas de Campos deliciosos con las obras de Schaf, que datan de 1918 reconociendo así el carácter de precursor con respecto a Man Ray y su prevalencia como inventor de esta nueva forma plástica, la Nueva Objetividad capaz de cambiar el arte, la pintura y la propia fotografía.

En el estudio antepenúltimo del catálogo, Ion Pop desarrolla sus investigaciones sobre la infancia y adolescencia rumana, sobre sus inicios literarios, la etapa más desconocida y controvertida por desinterés del propio Tristan, que abandonó su patria (tzara) en 1915 y a la que solo volvería en dos ocasiones en 1923 y 1946. Ello no significa que los ecos de la subversión suscitada desde el Cabaret Voltaire, no alcanzaran a los jóvenes poetas, además su amigo del alma, compañero y cofundador de Dada, Marcel Janco o Iancu que regresó pronto a Bucarest, llevando textos fundacionales que años más tarde Tzara recopilaría en Lampisterias. También los poemas simultaneistas o bruitistas, experimentados por primera vez en esas míticas veladas, conservan huellas de la lengua rumana.

Antes de trasladarse a Zúrich, Tzara había fundado la revista Símbolojunto con Janco y otro amigo, Vinea quien conservó unconjunto de poemas, uno de ellos se publicará en la revista La Llamada y posteriormente asociado con Ciorea fundan la revista El Contemporáneo donde se publican algunos más de estos poemas rumanos, de los que Tzara renegaría una vez lanzado el dadaismo. En contra de su voluntad Sacha Pana publicó todo el conjunto en Bucarest en 1934, en 1965 fueron vertidos al francés por Claude Sernet e Ilarie/Colme Voronca, publicados en castellano en 2002 en la nefanda traducción de Darie Novaceanu bajo el auspicio de las Prensas Universitarias de Zaragoza, ya mencionada. Esa amistad con Ion Vinea queda demostrada en las relaciones epistolares que mantuvieron entre ellos, cartas que Tzara conservó cuidadosamente y que hoy forman parte de la Biblioteca Jacques Doucet. Una de las cartas conservadas es la que remite Ion Vinea, conjuntamente, a Marcel y Tristan a la recepción delnúmero único de la revista Cabaret Voltaire del 15 de Mayo de 1916, solo un mes después de la apertura del cabaret. El propio Ilarie Voronca en el numero 12 de abril de 1927 de revista Integral, fundada por Benjamin Fontaine, publica una entrevista con Tzara, texto fundamental, clarividente resumen de lo que había sido Dada y de su aportación a la historia de la vanguardia poética, la misma revista dedica reseñas de los 7 manifiestos, de la Guía de caminos del corazón, donde retomaba cuatro poemas escritos en esta etapa rumana, yun extracto de Hombre aproximado. Desaparecida Integral toma el relevo la revista Uno también fundada por Benjamin Fondane que se hace eco de De nuestros pájarosy de Sures alcanzados a los que dedica sendos ensayos. Fondane opone dialécticamente la poesía como sistema (Valery) y el azar dada y sin reconocer la exclusividad de ambos dos conceptos afirma “Tzara no es jefe de ninguna escuela, ni siquiera dadaista, sino un vidente liríco”, en el sentido que le otorga Rimbaud.

Otro gran experto en vanguardias y comisario jefe de esta exposición en Estrasburgo, Serge Fachereau, resume en su artículo el compromiso político de Tzara durante toda su vida. Tras ese aspecto de humor corrosivo y contestatario de las veladas del cabaret suizo, se ocultaba una profunda preocupación sociopolítica y sobre todo una valiente postura antibelicista, sin toma de postura a favor de ninguno de los bandos durante la primera guerra mundial, de hecho Suiza había sido refugio de numerosos jóvenes artistas e intelectuales pacifistas que huían del conflicto. Por encima de todas sus pretensiones de revolucionar el concepto del arte equiparándolo a la vida, Dada nació de un profundo odio y asco ante la civilización, ante esa sociedad burguesa, cruel, competitiva y capitalista que había llevado a toda una generación a la guerra. Es muy importante destacar, porque corrobora lo dicho, que esa necesidad de cambiar la vida, como dijo Rimbaud, fue el aglutinante de una juventud y, por ello, dada tuvo tres focos diferentes, alemán, suizo y americano, surgidos al mismo tiempo y, al principio, sin aparente relación entre ellos, quizás Picabia lo llevó a New York y Huelsenbeck lo propagó por Alemania.

Este innegable carácter revolucionario, este total compromiso político tuvo sus derivaciones anarquistas y comunistas. Es el caso de Tzara, indiscutible eje conductor del movimiento que tuvo ideas afines al comunismo pero conservó siempre su independencia y sólo fue militante del PCF durante diez años, ya en 1927 opinaba que el comunismo era una revolución burguesa y definió dada como una dictadura del espíritu, su crítica iba mucho más allá de la meramente política.

En la época simbolista las preocupaciones de los artistas eran meramente literarias y plásticas, fue la guerra de 1914 el acontecimiento que impelió a los refugiados en Suiza tomar posturas políticas, Lenin entre ellos, que vivó en la Spigelgasse (calle del espejo) al lado del mítico Cabaret Voltaire, fundado por Emmy Hennings y Hugo Ball, biográfo y estudioso de Bakunin y es muy clara la influencia de los postulados libertarios en la redacción de los 7 manifiestos dada, si bien dada como grupo jamás declaró sus evidentes similitudes y simpatías, el grupo deBerlin, Grosz y Heartfierld se inclinó por el comunismo mientras Ernst y el grupo de Colonia eran de tendencia anarquizante.

Aunque Breton intentó conciliar marxismo y surrealismo, el viaje de Aragon al Congreso Internacional de Escritores Revolucionariosen Járkov/Moscú (1930) fue un punto de inflexión decisivo que marcó su ruptura con el movimiento surrealista, mientras Tzara permanecía independiente, incluso en el período en que formó parte del grupo surrealista, sólo durante diez años desde 1947 hasta la invasión de Hungria en el 1947 Tzara militó en el PCF, pero siempre fue un revolucionario confeso, fundador de la AEAR, secretario del Comite de escritores en defensa de la cultura, propagandista de la república española, perteneciente a la resistencia durante la invasión nazi y líder de la lucha por la liberacion del poeta turco Nazim Hikmet, etc…Esta postura inquebrantable va de la mano con su desprecio por las formas retóricas clásicas que considera caducas, Tras su fallecimiento el PCF quiso organizarle un sepelio multitudinario, para utilizarlo con fines políticos partidistas, pero su hijo Christophe se negó fue enterrado en la intimidad, nunca mejor expresado con la mayor discreción sólo acompañado por unos pocos amigos.

Para cerrar la exposición y el contenido del catálogo que hemos resumido, hay una trabajo de Marie-Dominique Nobécourt Mutarelli que analiza la presencia de Tzara en la indispensable Biblioteca Jacques Doucet, mecenas y coleccionista de arte colonial y vanguardista, con Breton como asesor y secretario, que aconsejaba las adquisiciones, por ejemplo La Señoritas de Avignon, y conjuntó una impresionante selección de obras de arte y de primeras ediciones literarias de Jarry, Lautréaumont, Sade, entre otros, y aún hoy visita obligada para investigadores.

Es una pena que, por afán de beneficio crematístico,a la muerte de Tzara y de Breton sus herederos subastaran sus colecciones, desmembrando el corpus unitario de sus fondos, aun así en la biblioteca se conservan libros, cartas y documentos muy importantes. La abundancia de correspondencia entre ellos dos, por ejemplo, es fuente esencial para comprender los enfrentamientos sucedidos y de la sucesión o secesion de Dada y Surrealismo, correspondencia que, imposición testamentaria de Breton, no se pudo publicar hasta transcurridos los 50 años de la su muerte, dato significativo. Durante esta época vanguardista, como hoy en día en ciertos círculos experimentales y alternativos, las obras se intercambiaban vía postal.

Germaine Evelling, compañera de Picabia cuando Tzara llego a París a hospedarse en su domicilio, relata su llegada con maletas llenas de papeles, libros y recortes de prensa etc., reseñemos la febril actividad propagandistica de dada y de su publicaciones que Tzara había llevado a cabo desde Zúrich….Manuscritos, primeras ediciones esenciales en la evolución de la poesía se conservan en sus fondos, a destacar por ejemplo los manuscritos de los Veinticinco poemas de Tzara o de Alcools de Apollinaire, cuyas galeradas muestran el proceso de desaparición de los signos de puntuación, hito revolucionario para toda la poesía contemporánea, amen de una gran selección de las revistas de vanguardia. El conjunto de la biblioteca, tanto en calidad como en cantidad, acervo valiosísimo, constituye una de las colecciones claves de la institución sin cuyo aporte es imposible conocer el arte y la literatura de la época entreguerras, ni le hubiera sido posible a Henri Béhar completar el inmenso trabajo de los seis tomos de las Oeuvres complètesde Tristan Tzara, mencionados al principo de este artículo.