TZARA : FARO DE LA VANGUARDIA RUMANA

Es moneda corriente el celo de algunos escritores en mantener su privacidad e intimidad, máxime en lo referente a las primeras etapas de su vida, infancia y adolescencia, y esa es también la postura de Tzara, que también renegó de sus primeros poemas en su lengua materna y escribió en francés el grueso de su obra, que conocemos gracias al profesor de La Sorbona, de origen sefardí, Henri Béhar, máximo erudito en la obra del genio dadaista, autor de una biografía, varios libros y numerosos artículos (especial atención en el tema que aquí nos ocupa merece el publicado en con el mismo título se publicó en el número 1 de la Revue de Littérature Comparée, en 1984, pags 89-104)

y a cuyo ingente trabajo debemos la edición en Flammarion entre 1975 y 1991 de los seis tomos de las Obras Completas. Destacar la imprescindible figura del modisto, coleccionista y mecenas Jacques Doucet en cuya biblioteca se fueron atesorando obras de vanguardia y del arte colonial.

Son numerosos los países que han exportado talento creativo en forma de exilios, voluntarios o forzosos, de sus mejores intelectuales y artistas, Rumanía es uno de ellos con Ionescu, Brancusi, Celan, Mircea Eliade, Cioran por nombrar solo a algunos. Tzara sólo regresó en dos ocasiones a us paí en 1923, ya herido de muerte Dada, y en 1946 poco antes de serle concedida la nacionalidad francesa un años después.

En un país de tradición literaria francófona como Rumanía, aun reconociendo la enorme influencia del poeta nacional por excelencia, el romántico Eminescu, el simbolismo estaba en boga con autores como Lovinescu y Minulescu que influyen en la composición de los primeros poemas de Tzara, escritos en su etapa adolescente, entre 1912 y 1915. Con todo el gran antecedente de la vanguardia en Rumanía, un protodada, es un ser misterios y casi desconocido de nombre Demetru Dametrescu-Bazau, más conocido como Urmuz, y considerado cono un precursor del absurdo, de lo ilógico, del sueño y del delirio. Los poetas consagrados de la época, Arghezi, Bacovia, Blaga y Bartbu, no dejan de ser poetas locales frente al alcance universal que lograría Tristan Tzara.

Durante la primera gran guerra varios rumanos huyeron de Rumanía, y muchos se instalaron en París. Tzara, que junto a Ion Vinea, Jacques Costine y Marcel Janco, había editado la revista Símbolo en Bucarest, con éste último, su gran amigo Janco, matriculado en la Escuela Politécnica. se establecieron en Zúrich, donde Tristan se matriculó en filosofía, aconsejado por sus padres, que querían apartarlo del bullicio bohemio de la capital rumana, completamente ajenos a la subversión total, al movimiento Dada, que se iba a propagar por todo el mundo desde la “calle del espejo” desde el Cabaret Voltaire. Marcel fue el autor de las famosas mácaras que utilizaban en las veladas dada y también acompañaba en la interpretación de simúltáneos y bruitistas.

Es conocida la frenética e incansable actividad de Tzara como propulsor y propagador de Dada. Desde Suiza no dejó de divulgar por toda Europa y por los EEUU, mediante selecta correspondencia, todas las primeras publicaciones del movimiento. Aun cuando los envíos postales carecían de ilustraciones en el sobre, bien podemos considerar tal actividad como precursora del mail-art, del intercambio de obras de arte mediante esta vía, práctica más tarde extendida por Fluxus y hoy día la mayor red de arte alternativo del planta, pese al abuso del incremento de tarifas postales.

Era la época en que el Futurismo había penetrado profundamente en los ambientes vanguardistas y los contactos personales con sus amigos se limitaban al período de las vacaciones estivales. Al año siguiente Janco no regresa a Zúrich y comienza el intercambio de misivas entre ellos y otros poetas que va ser el objeto de este escrito. En estas primeras cartas que se intercambian, aparece reflejada su entrañable y fraternal amistad, se hablan de su salud, de sus poemas,etc. Trasladado definitivamente a París, ya desaparecido Dada, la correspondencia se va espaciando, ambos han tomado diferentes derroteros, políticos y poéticos, como muestran dos cartas de 1939 y 1940.

Pero este exilio no cortó los lazos que les unían a sus compañeros de revista y a otros artistas en Rumanía. De hecho cuando algún compatriota llegaba a Paris, era visitas obligadas los domicilios de Brancusi en el callejón Ronsin y del propio Tzara en la avenida Junot, tejiéndose así una una relación reticular entre los rumanos del exilio y los del interior. Después del referente previo de Urmuz, podemos considerar a Tristan Tzara como el faro que alumbra y orienta a la vanguardia poética rumana que se inicia en 1912, en torno al grupo editor de la revista Simbolo, que además de Janco y Tzara contaba con Vinea y Costine.

Antes de trasladarse a Zúrich, Tzara deja a su amigo Vinea un conjunto de poemas, uno de ellos se publicará en la revista La Llamada y posteriormente asociado con Ciorea fundan la revista El Contemporáneo donde se publican algunos más de estos poemas rumanos, de los que Tzara renegaría una vez lanzado el dadaismo. En contra de su voluntad Sacha Pana publicó todo el conjunto en Bucarest en 1934, en 1965 fueron vertidos al francés por Claude Sernet, seudo de Mihail Cosma, e Ilarie/ Colme Voronca, y ya en 2002 fueron publicados en castellano en una nefanda traducción de Darie Novaceanu bajo el auspicio de las Prensas Universitarias de Zaragoza. Se deberían de respetar los deseos de los autores y también ser más escrupulosos con las traducciones, ámbito sobre el que no existe control alguno. Como demostración de la amistad con Ion Vinea están las relaciones epistolares que mantuvieron entre ellos, cartas que Tzara conservó cuidadosamente y que hoy forman parte de la Biblioteca Jacques Doucet. Una de las cartas conservadas es la que remite Ion Vinea, conjuntamente, a Marcel y Tristan a la recepción del número único de la revista Cabaret Voltaire del 15 de Mayo de 1916, apenas tres meses después de la apertura del mítico cabaret.

Tras la desaparición de El contemporáneo Benjamin Fondane alumbra la revista Integral en 1924 y dedica reseñas de los 7 manifiestos, de la Guía de caminos del corazón, un extracto de Hombre aproximado. Desaparecida Integral toma el relevo la revista Uno también fundada por Benjamin Fondane que se hace eco de De nuestros pájaros y de Sures alcanzados a los que dedica sendos ensayos. Con su trágico final Fondane, que murió en el campo de exterminio de Auschwitz, entró a formar parte del conjunto de poetas asesinados por el nazismo y el fascismo, Saint-Pol-Roux, Robert Desnos, Max Jacob, Garcia Lorca, etc…

Ilarie Voronca fue importante colaborador de Integral, que se autodenominaba como órgano del único grupo vanguardista rumano, y reconoce qu el publica en 1927 una entrevista esencial a Tzara en 1927, en la que reconoce de forma taxativa que el surrealismo es dinámicamente inferior a Dada y que se haya reproducida en https://tristantzaraydada.org/2253-2. La entrevista expone sus clarividentes ideas y deja varias frases para la historia como por ejemplo “Sigo escribiendo para mí mismo por el momento, y a falta de encontrar a otros hombres, me busco continuamente” “fui yo quien mató a Dada, “la poesía es el único estado de verdad inmediata” o “la revolución comunista es una forma burguesa de la revolución” Su suicidio bastante posterior, en 1946, afectó mucho a Tzara.

No podemos dejar de nombrar a Jacques Costine con quien en una de las cartas coincide en desenmascarar las “academias cubistas, futuristas y demás laboratorios formales”. Ni tampoco obviar a Sacha Pana, más joven que los anteriores, y que en su revista Unu recuperó las obras de Urmuz y fue el conservador de los poemas rumanos de Tzara ya mencionados. Algunos temas y versos de esto poemas de adolescencia fueron retomados en obras posteriores de Tzara, sobre todo de su primera época dadaista de Zúrich. Las referencias a Tzara y a Dada en este período y la publicacion de estractos de us obras fue una constante en las revistas rumanas, sin embargo constituido ya el Grupo surrealista rumano, en su visita de 1947, Gherasim Luca con Victor Brauner dirigieron un ofensivo escrito llegando calificar a Tzara de “patriarca pestilente”. Siempre el rencor del surrealismo hacia el fundador de Dada.